Luego de llevar un
curso de psicología de la personalidad, junto con lecturas, experiencias
directas e indirectas y un comentario muy certero de un profesor que admiro (Ramón
León), pude llegar a una tentativa conclusión con respecto a la seducción en el
adulto mayor.
Este es un caso de la
vida real de un adulto mayor que estaba en la línea final de su sexta década de
vida.
En el año 2007, cuando
cursaba el cuarto año de secundaria en un colegio militar internado, cuyo
nombre es “Leoncio Prado”, ubicado en la provincia constitucional del Callao.
Llevaba un curso de matemática con un profesor muy apreciado por muchos cadetes
y que tenía todo un historial en dicha institución. Su nombre, o por su apodo
como lo solíamos llamar todos, era Panchito.
Este profesor que venía laborando en el colegio por décadas era un hombre
viudo y sus hijos estaban en el extranjero. Obviamente vivía muy solitario.
A la par, recuerdo que
llevaba un curso de Química, la
profesora que lo dictaba era nueva. Sus rasgos principales eran el carisma, la
ternura y la fragilidad. Como profesora nueva de la institución, pasó
rápidamente a ser el foco de atención de todos los docentes. Su inefable
belleza seducía a todos, incluyendo militares, docentes y cadetes. Lástima que
para algunos, estaba casada y con dos hijos infantes. Si se me permite, deduzco
que se ganó la atención de muchos debido a su tipo de personalidad que complementaba
al de la mayoría de nosotros en aquel entonces, es decir, un tipo de
personalidad opuesto a la suya, típico de un ambiente militar y estricto.
Con esta breve
descripción, procederé a relatar el proceso de seducción que Panchito
ingeniosamente utilizó desde el momento que la percibió como el centro de
atención hasta el final del año escolar.
Al trascurrir el primer
mes de clases, ella ya era el centro de las conversaciones en los recesos, de
casi todos los cadetes, docentes e incluso militares, pues era una de las pocas
mujeres en toda la institución. Sin mencionar los innumerables comentarios
respecto a su persona, las innumerables apuestas de cadetes por ganarse su
favoritismo e hipótesis respecto a su trato con algunos.
Joven, con una edad
aproximada de 30 años, de tez muy clara y una figura corporal curvilínea,
además de una envidiable silueta. Sabía que su presencia alteraba a más de uno,
incluyendo al profesor de religión.
Pues para no entrar en
relatos largos, cuando menos lo imaginábamos, panchito haciendo gala de una
serie de estrategias muy sutiles, propias de su larga experiencia por la vida,
ya andaba con ella a todas partes. Se había vuelto en una especie de guardaespaldas
para ella, claro está que panchito, al parecer, tenía otras intenciones. Pues
la mayoría de cadetes que llevábamos clases con panchito, sabíamos que su
personalidad austera había dado un cambio radical. Pues repentinamente, se tiño
el cabello, de lo que era grisáceo con abundantes canas a un color negro muy
fuerte, lo cual le daba la apariencia de haberse reducido unos cuantos años, también
su interés en el curso declinó, mientras que sus ganas de saber más de ella
aumentó, pues lo llevó a inquirirnos constantemente respecto a quién la “fastidiaba”.
Fue así que poco a poco se empezó a correr el rumor de que panchito era el
favorito para seducir a la aclamada profesora, ya que conforme ella iba ganando
más popularidad, también iba ganando enemigos… En otras palabras, envidia por
parte de algunas profesoras y profesores, quienes estos últimos no tenían oportunidad
de poder atrasar a los grandes avances que panchito ya había dado.
Cuando íbamos por la
mitad del año escolar, la frágil profesora empezó a ser víctima de viles
comentarios acerca de su persona. Esto la llevó a tener algunas dificultades en
su salud, problemas que se sobreponían a su frágil resistencia. Pues al
parecer, el ambiente afable y armonioso que se armó para ella al inicio del año
escolar, pasó a ser uno corrosivo y ácido a la mitad del transcurso.
Conforme se manifestaba
sus problemas de salud; mareos, presión baja, dolores de cabeza, y todos estos
en el transcurso del horario académico. Panchito empezó a demostrar un cambio
más agresivo hacia sus aparentes rivales a través de escarniosos comentarios
que daba en clase. Y una preocupación infundamentada respecto a la profesora.
Este cambio que llamó
la atención de todos, el de panchito, fue lo que más nos impactaba de toda la
coyuntura que se iba presentando. Pues todos los cadetes de tercero, cuarto y
quinto de secundaria que conocían a panchito, sabían que una atmósfera incómoda
se estaba viviendo a raíz de esta riña invisible que se daba en contra de la
profesora y panchito. A pesar de que la profesora solo enseñaba a cuarto de
secundaria, los de tercero y quinto vivían la situación con igual ansiedad a
los de cuarto debido a que panchito enseñaba a todos los años, y por ende,
mantenía al tanto de la situación a todos los cadetes. Es así que se empezó a
formar una serie de conspiraciones por parte de los cadetes en contra de algunos
profesores que no estaban a favor del aparente romance que se daba entre
panchito y la profesora.
Toda la situación llegó
a su clímax a fin de año cuando la profesora fue víctima de viles
conspiraciones en su contra, como injurias a sus espaldas, amenazas invisibles y chismes sin fundamentos, pues
para entonces, panchito era otro y había formado pseudoalianzas en contra de
aquellos profesores que, aparentemente, querían hacerle daño y a la profesora.
Con todo esto, muchos cadetes de los tres grados empezaron a faltar el respeto
a algunos profesores, llegando a armar todo un motín a vísperas de exámenes
finales. Todo esto desencadenó un caos durante los exámenes finales, pues
algunos profesores por temor a su integridad, no asistieron a sus aulas
respectivas para supervisar los exámenes, por ende, muchos cadetes no dieron
exámenes a falta de profesores y pruebas. Siendo así que al final varios profesores
entregaron promedios de notas falseadas a favor de los alumnos.
Luego de todo lo
ocurrido, irrecusablemente fuimos castigados por los militares con largas sesiones de ejercicios pesados, pero al fin y al
cabo, salimos de vacaciones.
Cuando volvimos de
vacaciones, mi promoción y yo ya estábamos en quinto de secundaria y muchos nos
preguntábamos qué habrá sido de panchito y la profesora. Pues nuestra sorpresa
fue magna cuando nos percatamos de que la profesora se retiró del colegio y
panchito volvió a clases con su color natural de cabello, un grisáceo con
abundantes canas. Mas la sorpresa fue en aumento cuando le preguntábamos ¿panchito
qué pasó con la profesora?, su respuesta era un simple ladeo de cabeza y una negativa
a hablar del tema. Aunque a pesar de que panchito volvió a ser el mismo de
antes, lo más curioso fue cómo su vida dio un cambio repentino de un año para
otro, es decir, en tercero de secundaria era austero, incluso reacio a dar
cambios con respecto a su personalidad, luego en cuarto su personalidad cambió
drásticamente con la aparición de la profesora de química y finalmente, volvió
a ser el mismo de tercero cuando ya estábamos en quinto. En otras palabras, en
tercero era él, en cuarto era otro y en quinto volvió a ser él.
Este caso de panchito
nos relata un cambio de personalidad muy flexible, teniendo en cuenta su edad,
aparte que fue el que, por decirlo de alguna manera, ganó el favoritismo que
muchos competidores, obviamente más jóvenes, anhelaban. De todo esto se puede
inferir que a mayor edad y experiencias significativas, mayor probabilidad de
que tu personalidad seduzca a los demás. En cristiano, un adulto mayor tiene
más probabilidades de seducir que un joven.
Algo que me gustaría
aclarar respecto al concepto de seducción, es que se entienda por este en su
acepción más amplia y vasta, es decir, seducción como amigos, amantes,
compañeros de trabajo, etc.
Referencia:
Greene, R. (2001). El arte de la seducción. Nueva York:
Espasa. Escrito por: Huertas Mantilla, Leonardo.
